Hoy el calendario se vuelve memoria
y el sur pronuncia nombres que el tiempo no borra.
En las islas donde el viento escribe su historia,
quedaron huellas jóvenes, valientes, silenciosas,
custodiando un paisaje de frío, mar y dignidad.
A 44 años de aquel abril, la memoria florece en celeste y blanco,
como una llama que no se extingue,
como una promesa que atraviesa generaciones.
Honramos a quienes regresaron con el cielo del sur en la mirada,
y abrazamos en silencio a quienes permanecen allí,
en la geografía profunda de la patria y del corazón.
Porque hay memorias que no conocen distancia,
ni olvido, ni tiempo.
🇦🇷 Malvinas Argentinas 🇦🇷

